De Blade Runner a Bicentennialman: una aproximación cualitativa a la
legitimación del ser humano.
Daniel Aguilar Aes
Resumen
Recientemente han crecido en importancia las investigaciones cualitativas (Marshall& Rossman, 1995; Pérez-Serrano, 1994) de filmes; donde las obras son texto para
interpretar. Este artículo supone una aproximación cualitativa a la legitimación del ser
humano a través de la exploración de dos filmes contemporáneos: “Blade runner” y
“Bicentennialman”; separados por más de veinte años. Se utilizan aspectos del análisis
de discurso y de análisis de contenido. A nivel de discurso se analizan los cambios
epistemológicos que han ocurrido y que se encuentran a la base de la legitimación del
ser humano en el campo científico. Para el análisis de contenido se leen fragmentos de
los filmes que pueden ser interpretados como evoluciones en las relaciones sociales. El
artículo, siendo una aproximación cualitativa, se enfoca en cambios epistemológicos y
problemáticas sociales para abordar el tema de la legitimación del ser humano.
Palabras clave: análisis fílmico, relaciones humanas, legitimación del ser humano.
Introducción
En los días pasados he tenido la posibilidad de ver de nuevo dos películas
norteamericanas que me sirven para ejemplificar la legitimación del ser humano a
través de los cambios epistemológicos y las problemáticas sociales estudiadas por la
psicología. Utilizando una aproximación cualitativa con elementos de análisis de
contenido y de discurso se entrará a considerar ideas representativas de historia,
relaciones, instituciones y ser humano que se encuentran a la base del problema de la
legitimación de la persona.
La primera de las películas fue el film dirigido por Ridley Scott, “Blade
Runner”(1982)i, basado en la novela “Do Androids Dream of Electric Sheep?” del
escritor David Peoples. En ella encontramos a Edward James Olmos (Gaff) y Harrison
Ford (Decker), en una de sus mejores y más dramáticas actuaciones. La segunda
película en este análisis, dirigida por Chris Columbus, y estelarizado por Robin Williams
(como el Robot NDR-114, mejor conocido en el film como “Andrew”) , es
“Bicentennialman”(1999). Ambas películas presentan la lucha de sus protagonistas por
su legitimación como seres humanos.
Estos dos filmes no suponen dos instancias claramente separadas de las
transformaciones de la concepción más generalizada de ser humano; aquella que
permea el tejido social. Por el contrario, pueden asumirse como momentos en un
continuum , en el que ambos filmes expresan instancias en el proceso de constitución
de dicha concepción. Es decir, este trabajo intenta ser una lectura de lo que pueden ser
elementos de aquello que se define como ser humano.
Quiero re-presentar estas dos películas. La primera fue filmada en 1982, cuando
se respiraban ideas catastróficas sobre el “futuro” ya en aquel entonces “presente”.
Pocos años antes o después, ideas apocalípticas venían a la mente. Así, las imágenes
de “Mad Max” y los “replicantes” invadieron no sólo el cinemascopio sino las series y
los “comics”, por lo mismo entró de alguna manera a formar parte de la cotidianidad y
con esto reconstruyó la idea misma de ser humano, trabajo y relaciones. Fue el clima
de no saber si las máquinas eran amigas o enemigas. Se comenzaba a oír y a ver
gente que era despedida a causa de esos artefactos. Como lo iniciaban a decir los
noticieros. Según las caricaturas (¿y quién osaba dudar de “Superman”?), estas
máquinas se mostraban más inteligentes que yo. Irónicamente, ahora mismo estoy
frente a una.
Casi 20 años después, la idea de la máquina amiga se ha impuesto. No
representa ya más daño, ni peligro, por el contrario parece más segura que muchas
Casi 20 años después, la idea de la máquina amiga se ha impuesto. No
representa ya más daño, ni peligro, por el contrario parece más segura que muchas personas, que ensucian e insultan y no cuidan a nuestra madre la naturaleza. “Save
the World” ha pasado de ser el lema de “Hard Rock Cafe” a uno de los mandamientos
de la nueva religión universal, “el Ecologismo”.
Obviamente los cambios en la mentalidad dominante hoy en día, con relación a
lo artificial con respecto a la tecnología y las máquinas; y con relación a lo natural con
respecto a la ecología, no se dieron por generación espontánea. Este artículo propone
que los cambios son instancias en un proceso continuo, que representan de una
manera específica rasgos nuevos de la misma idea de ser humano que aparecía desde
hace ya 20 años.
El presente trabajo considerará varios puntos importantes a lo largo de los dos
filmes. La legitimación del ser humano por medio de la relación, asumiendo la
existencia de varios tipos de relación: una relación de interacción personal y directa con
el otro, una relación con el Otro del imaginario social y una relación con la estructura
institucional - legal. Vale recalcar que estas relaciones no son excluyentes. La idea de
la legitimación del ser humano, no sólo supone una lectura sociológico – política, sino
también una lectura psicológica – relacional.
“Ser humano-Humanoide”
Lo más característico en estos años, tildados “posmodernos”, donde surgen
entre otras las teorías de “la complejidad” (Munné en González - Rey, 1999)ii , del
“caos”, es que al momento de reflexionar acerca del ser humano post-moderno y postindustrial;
se busca conocer quién o quiénes han introducido los elementos que
constituyen la idea de ser humano. Si fuera solamente un problema de “democracia
occidental”, casi todos votarían, como lo han demostrado en artículos, libros, revistas,
por René Descartes. Sin embargo me parece imposible no ver que el ser humano se
sube sobre los hombros de otros seres humanos. Algunos osados van hasta Galileo
(dentro de lo llamado “científico”), y otros hasta San Agustín (dentro de lo llamado
“filosófico”iii). Otros aun inician un recuento desde la antigüedad en Grecia; por la cual
todo el mundo de entonces seguramente fue influenciado por los territorios que logró
conquistar Alejandro Magnoiv.
La historia es larga y no es la finalidad del presente trabajo detenerse en un
revisionismo historiográfico. Tampoco se trata de buscar y sobre todo de encontrar “un
culpable”, sino de demostrar aquí la complejidad que se encuentra al interior de las diversas concepciones de relación, persona humana y legitimación que se discuten en
este trabajo.
Deseo partir, en este ensayo, de los actos. Aquello que se puede de alguna
manera percibir, obviamente con mi historia, mis tradiciones, mis relaciones, mis
recuerdos… mi yo, al interior de los dos filmes expuestos. Ambos filmes me parece que
representan un recorrido antropológico, psicológico y epistemológico de la historia de
la concepción del ser humano. Inicio la reflexión considerando la idea misma de ser
humano y de realidad social que se muestra en las dos películas.
“Blade Runner” sorprende ya desde el uso de colores. Es una película que
parece estar filmada en su totalidad por la noche. Es claro también que la fascinación
que nos da Time Square, no es precisamente al medio día. La fascinación de Blade
Runner, como de Time Square, es aquello que produce la noche. La obscuridad puede
ser leída como aquello en lo que el ser humano se ha convertido ya desde hace 20
años.
El ser humano se ha convertido en un animal de noche, en un animal que de
alguna manera no necesita la luz del sol, porque simplemente, por el trabajo o por la
diversión ya en nuestras ciudades esto ha caído en segundo plano. Los trends relacionados con el trabajo que ocurren en el mundo occidentalv, con la llegada de internet. El trabajo en el “hogar” o la formación del “hogar- oficina”. Tales experiencias
posibilitan el pensar que hay un tipo humano que no necesita sol, que no ve el sol, que
se ha acostumbrado a ver sombras. Quién se ha acostumbrado a ver sombras ya no
puede añorar aquello que no es parte de su costumbre.
Dentro de esta realidad fílmica de “Blade Runner” existen los replicantes.
Máquinas a las cuales cualquier comic de Superman le pudo haber llamado
“humanoides”. Máquinas perfectas que sirven a los ser humanos en los trabajos que
no deseamos realizar (como los inmigrantes en los países ricos de hoy en día).
Algunos de estos replicantes se han dado cuenta que tienen un momento en que la
“batería”, la energía, terminará de funcionar (análogo al ser humano, “morirán”). Cuatro
de ellos se rebelan a esta idea y van a buscar al dueño de la empresa que los ha
construido (de la misma manera en que el ser humano por milenios con dolor ha
preguntado al Misterio, ¿por qué morir?).
El encuentro del replicante Roy (Rutger Hauer) con su constructor, al que él le
llama “padre”, el Señor Tyrell (dueño de la más importante empresa constructora de
replicantes, Tyrrell, en Los Angeles del 2019), es un diálogo embestido del amor
desesperado por encontrar al Sr. Tyrrell por parte del replicante (de encontrar
desesperadamente al “padre”). Paradójicamente, al mismo tiempo, el encuentro nos
muestra el odio por la incapacidad del “padre” de darle aquello que necesitaba, la vida. Un diálogo donde perfectamente coexisten dos sentimientos, ideas, pensamientos
completamente antagónicos. Esta coexistencia antagónica es leída por algunas
psicologías como la racional emotiva como imposible (Darley & al. 1992). Algunas
visiones freudianas por el contrario asumen la perfecta coexistencia de los antagónicos.
Me parece emblemática esta escena en la cultura fílmica contemporánea ya que
todo el esfuerzo tecnológico del ser humano contemporáneo radica en poder dar “algo”.
Poder dar la verdad (así leo el esfuerzo del positivismo francés que marca la
modernidad). De dar la felicidad (basta ver el loable esfuerzo de Walt Disney creando
“centros de diversión” , los cientos de canales de televisión, las grandes industrias del
entretenimiento, de la construcción de ciudades para dar felicidad). De darle la vida un
segundo más (basta ver la reacción de los médicos alemanes frente a su incapacidad
ante la muerte en el caso de Raisa Gorbachovvi)… Y sin embargo, no siempre es
posible…, tanto que al replicante sólo le queda un camino, matar al padre… de la
misma manera que ahora se ha matado al Padre… parafraseando a Nietzsche (2000).
Ya Nietzsche (2000) desde finales del siglo XIX hablaba de la muerte del Padre.
De una parte esta muerte del “padre nitzscheniano” representa, en una lectura de Julio
Quezada Morín vii(2000), “la madre de todas las muertes”. A diferencia de muchos
otros escritos interpretando al padre de la interpretación y de la hermenéutica, ésta
pone como punto fundamental que el hecho de “matar a Dios”, es decir “matar al padre”, no solamente no quita el problema de Dios o del Misterio en los entramados de
discursos científicos, sino que agudiza el problema metafísico y por consiguiente
agudiza el problema científico.
Contemporáneo de Nietzsche es Freud, quién también de alguna manera señala
la muerte del padre (De Gortari, 1998) . En este punto es interesante señalar una
lectura en términos psicoanalíticos que hace Herrera-Guidoviii, en el libro de De Gortari
(1998), exactamente sobre la muerte del padre. Herrera Guido comenta que en el libro
“Tótem y Tabú”, Freud de alguna manera quiere ir más allá de un lenguaje puramente
simbólico. De acuerdo con esta visión dentro de “Tótem y Tabú”, los hermanos
reunidos – de la misma manera que se encuentran reunidos los cuatro replicantes que
restan en la ciudad de Los Angeles - se unen para asesinar al padre. Paradójicamente
la figura del padre es necesaria para unirlos y provocar así su propia muerte.
Herrera-Guido (1998) afirma que para Freud los lazos sociales no se
fundamentan única y exclusivamente en “bienes de tipo material” para una
supervivencia. A mi entender “Tótem y Tabú”, nos ilustra cómo el asesinato del padre
se realiza a causa de la falta de goce, el cual paradójicamente ya no será posible
accesar después de la muerte del mismo. De similar manera, en “Blade Runner”, se
cumple la paradoja, ya que es consumada la muerte del padre y de esta forma se hace “imposible” de alguna manera conocida “prolongar” lo que se ha construido como
“vida”.
Puede ser una analogía a lo acontecido en una sociedad auto - tildada como
“posmoderna”, donde previendo la caída de las metanarrativas y de la afirmación de la
muerte del “Padre” por parte de Nietzsche, se ha perdido posibilidad de “alguna” clave
interpretativa que nos ayude a entender aquello que nos legitima como seres humanos.
Quedan, como se verá posteriormente, solamente la inconmensurabilidad monolítica de
la ley del Estado y de aquellas instituciones a quienes el Estado desee derogar poder
para “ayudarnos” a entender, para “socorrernos” en la interpretación, para interpretar lo
que acontece “objetiva” o “justamente”. Digo que la psicología es una de esas
instituciones.
Regresando al punto de la legitimización, cómo no nos podemos quedar
huérfanos, es decir sin “Padre”; la psicología parece llegar a cumplir algunas funciones
de Padre. La disciplina psicológica entra y se convierte, al interior del estado moderno,
en una “ciencia”, en el brazo del estado para determinar lo “normal y lo patológico”, los
procesos y los afectos, los comportamientos y los pensamientos, los contenidos y las
estructuras. Se ha convertido, de alguna manera, en un brazo del poder del “nuevo
padre”, para el control de las relaciones.
Considero que a este nivel los datos ofrecidos por Lyotardix (1994) acerca de la
legitimidad, en su libro “La Condición Postmoderna” refuerzan la idea de la necesidad
de un “sustituto del padre” que pueda de alguna manera regular las relaciones y las
comunicaciones que cada vez más se dan en un campo no epistemológico sino
interpretativo. Son estas necesidades de comunicar, de interpretar y de legitimizar, las
que reclaman para el lenguaje un papel preponderante en las discusiones
contemporáneas. La psicología no se ha quedado atrás. Tal vez, en su intento de
alejarse de la idea de ciencia como brazo del Estado, la psicología busca en la
contemporaneidad, caminos alternos. Este intento de abrir caminos es, quizás, lo que
conduce a la psicología a los discursos tildados como posmodernos. Buscar caminos
alternos ha llevado a vías tan diversas como el regreso a la religiosidad o a estudios
puramente lingüísticos y hermenéuticos.
Lo anterior nos lleva a la transición no solamente del siguiente film, sino
análogamente a una revisión rápida y somera del concepto de psicología como ciencia
en la contemporaneidad. A mi manera de ver, los momentos obscuros y
ejemplificadores que se han presentado al analizar “Blade Runner” parecen contrastar
con la luminosidad y el “buenismo” casi “waltdisneyesco” que representa la otra idea
de “humanoide” o de “humano”, la película: “Bicentennialman”.
Durante la primera presentación del robot NDR-114, la hija más pequeña del
“amo” donde esta máquina llega a “trabajar”, bautiza al recién llegado con el nombre
de Andrew , al ser incapaz de pronunciar el difícil código de identificación . De esta
primera escena de bautizo de “Andrew”, es interesante el nombre. Andros (ΑΝΔΡΟΣ)
es la forma griega de decir hombre, el cual pasa al inglés como Andrew, al español
como Andrés, al italiano como Andrea, al francés como André. Así puede entenderse el
nombre del robot como una indicación de lo que se construye en la contemporaneidad
con el término ser humano.
Este robot o humanoide, para entendernos, viene a residir a una casa de clase
media alta o alta baja, estadounidense, en un futuro cercano. Después de los trabajos
en la casa del “amo”, y a través de la relación con la hija menor de éste, logra
descubrir y aplicar destrezas que los humanos no tenemos. Inicia, de esta manera, su
megafortuna económica, la cual le sirve para, en un momento dado, buscar la
emancipación de su dueño.
“La emancipación del dueño”, es para Andrew el primer paso dentro de la cultura
del “self made man”. El primer paso hacia el volverse un ser “humano hecho”. Muy
similar a lo que en la cultura norteamericana puede identificarse como el “ser persona”.
Basta recordar los grandes problemas de Carl Rogers (1961, 1995, 1997), tal vez el máximo desarrollador de la cultura psicológica humanista norteamericana, para ponerle
un nombre adecuado a su engranaje teórico. Rogers llega al concepto de “persona”x,
concebida solamente en cuanto independiente, es decir autónoma, o sea emancipada.
En el momento del diálogo clave con “el dueño” - a diferencia de Roy, el replicante,
Andrew nunca dice la palabra “padre” - Andrew busca la emancipaciónxi, lo que es
emblemático en sociedades como la nuestra (impregnada, cada vez más, con la fuerza
de la cultura norteamericana y con el racional teórico de la psicología humanista).
La justificación teórica que tiene Andrew para marcharse de la relación con el
amo se encuentra en “buscar a los que son como él”. Paradójico, en cierta medida, ya
que por un lado la cientificidad del 1800xii y, por lo mismo, del 1900, se basa en un
principio no de similitud o diferencia sino en un principio de comparaciónxiii. Es decir,
que la justificación de “buscar los que son como él” no es dada, en cuanto se reconoce
algo similar en el extraño, en el ajeno; sino en que el extraño NO rompa una estabilidad
que “se ha logrado”xiv en el sistema. Esto representa otra forma de legitimación del ser
humano a través de la comparación con el Otro del imaginario social.
Andrew, con el dinero recaudado, ha realizado varias intervenciones en su
cuerpo para “parecerse más” a los humanos; pero, al darse cuenta de las diferencias
insuperables en ese momento, no opta por apostar a las similitudes con su “dueño”,
sino por marcar las diferencias (opta por la rupturaxv). Esta ruptura recrea un momento dramático en la película, el momento de la soledad. Esta es una de las escenas de
más drama (drama entendida en sentido etimológico – diálogo), con el público. El
mostrar a Andrew (al ser humano) caminando solo y, más trágico aun, con la misma
(única) expresión en el rostro, ya que no posee expresión facial, nos recuerda los
ejemplos de los que nos señalan cómo debemos vivir y afrontar aquello que nos toca:
de manera solitaria e imperturbable. El sujeto psicológico de la psicología “tradicional”,
solo, autónomo, independiente, autocontenido. El ser humano que deja al “padre”, el
ser humano que busca aquello que considera similar en otros sin darse cuenta lo que
de similar tiene con el que está al frente, tomando al final un recorrido triste…pero
imperturbable, como el de Andrew: ¿se podrá considerar, tal vez, una parábola del
llamado ser humano posmoderno.
Como se decía al principio, estamos frente a un continuum: es la misma idea de
matar al “padre”, de matar al otro (de una u otra forma); y matándolo, solamente queda
la regla asfixiante de la soledad.
La legitimación
La regla asfixiante de la soledad conlleva una serie de normasxvi, para la
supervivencia de un sistema humanoide, humano o ser vivo. Estas normas coinciden de alguna manera con la coherencia dinámica de aquello que se ha realizado. Para el
replicante, el hecho de haber matado al padre y de intentar alargar la vida (el deseo,
desde una concepción psicoanalítica), lo lleva paradójicamente a la salvación de una
vida, lo lleva a la salvación de la vida del blade runner Decker (Harrison Ford).
Es interesante que aquello que legitima el deseo de buscar la vida para el
replicante en “Blade runner”, se ve en dos escenas puntales del film: por una parte
aquella comentada arriba sobre la muerte del “padre” y la otra es la lucha que tiene el
replicante con el blade runner. Los blade runners, en este caso Decker (Harrison
Ford) y Gaff (Edward James Olmos), buscan a estos replicantes para acabarlos, ya que
consideran que su intento desesperado por la “vida”, ponía en riesgo el sistema social.
Un sistema social, que como todo sistema, busca estaticidad, economía y equilibrioxvii.
Puede verse como análoga esta lucha de los blade runners a la lucha que a
menudo se tiene en tantas ramas de la psicología para considerar inmediatamente
como patológico alguna “extraña forma” de buscar vida por parte de un paciente. En
psicología, la lucha es para “integrarlo” de nuevo a una estructura social establecida o
para salvaguardar la misma de cambios “repentinos e inesperados”..., ¿tal vez el
primer disparo hecho por los “nuevos blade runners” se podría llamar diagnóstico?.
En esta ocasión, la psicología deviene mecanismo legitimador a través de la
homogeneización, la cual se alcanza por medio de la patologización y la normalización.
La última escena de “Blade runner”, nos ilustra la relación institucional y la
relación personal directa, al mostrarnos la lucha del replicante Roy con Decker, el
replicante, más fuerte y con menor dolor que un humano. Decker no tiene nada que
perder (ya el padre no está, el mismo padre le ha dicho que no puede hacer nada… si
él le ha dicho esto… ¿quién podría hacerlo?). Una lucha a muertexviii con aquel que lo
persigue, con aquel que representa la ley (el blade runner) - quien no es el padre
original, que representa la ley en términos psicoanalíticos, sino el “padrastro”. La rama
de la estructura de control, es el brazo del “Estado”xix -. Pero en el momento en que
Decker está a punto de caer de un edificio, el replicante le salva la vida… “¿Por qué ha
pasado esto?”, se pregunta una y mil veces el blade runner, que no entiende como
alguien no solamente pueda amar su propia vida, sino amar “la vida”. La profundidad
de esta escena no se agota en el final feliz, hollywoodesco, sino que la escena final es
constituida por la serie de preguntas existenciales que revolotean en la cabeza del
blade runner, Decker.
A Decker, literalmente, la vida se le ha regalado de nuevo, estaba muerto y en
cambio vive. ¡Claro que le asaltan preguntas existenciales! ¿Cuál es el sentido de esta
vida?… ¿Cómo es que hay personas que luchen tanto por ella?. Tal vez, de la misma
manera que luchan los replicantes por la vida, lucha el paciente en la relación
terapéutica (personal e institucional). De manera análoga al blade runner, el profesional de la psicología tiene que circunscribir al paciente a las reglas de lo “sano”.
Quizás, en la relación terapéutica se da calladamente esta lucha que evoca vida y
muerte al mismo tiempo. Por lo tanto, la misma relación terapéutica, en cuanto
“relación” puede llegar a resignificar concepciones del terapeuta que se creían
terminadas, acabadas, completas, “diagnosticadas”. El terapeuta, como el blade runner
después de la lucha realizada, tal vez, ya no es el mismo.
Paradójica es aquella escena llena de vida y de muerte al mismo tiempo, en la
misma oscuridad de la noche, la cuál legitima el deseo de la vida. La vida está llena
de vida y muerte (de vida en la no claridad), parafraseando al viejo Segismundoxx
(1979) , llena de Eros y Tánatos. Llena de deseo, de eros, es decir de deseo de
construir, parafraseando Eriksonxxi (1971, 1981) y de incapacidad de logro. Como
podemos ver la legitimación de lo humano no llega solamente a través de las
instituciones establecidas, las instituciones creadas por la complejidad de nuestras
sociedades y muchas veces por la enfermedad de las mismas;xxii sino también a partir
de una relación personal.
“Bicentennialman” muestra la evolución del concepto de ser humano de manera
distinta. Si en “Blade Runner” es el deseo de vida lo que legitima principalmente al ser
humano, en “Bicentennialman” son las instituciones quienes tienen mayor peso en esa
legitimación. Son precisamente las Instituciones las que le permiten a Andrew, el ser llamado “hombre”. Después de 200 años de su construcción y de “convivir” con la
bisnieta de la niña a la cual cuidaba, a Andrew se le otorga el “grado” de ser humano.
Aquí se presenta de manera impresionantemente recurrente las interrogantes sobre,
¿cuál es la idea misma de ser humano?, ¿quién es el ser humano?, ¿qué hace que
“algo” pueda ser llamado “humano”?.
“Bicentennialman” parece decirnos que ser humano es quien puede mostrar
físicamente expresiones faciales, es quién puede llorar, puede oír la música. Quién
puede tener coito con alguien, en este caso específico, con una persona del sexo
opuesto, donde se logra el gran objetivo en la relación sexual xxiii “Llegar a tocar y estar
en el cielo”, dicho con palabras de la misma película. Se logra el objetivo de ser infinito
como el Padre, aunque sea por un instante, y en un momento dado, morir, porque no
se es ya útil al ser viejo.
Aquí la contraposición entre las películas, entre sus visiones del ser humano
llega a su radicalidad: en “Blade runner”, domina el deseo de la vida; en
Bicentennialman, domina sartreanamente la incapacidad de morir, y el no saber qué
pueda significar morir y por ende vivir. xxiv El replicante Roy busca la afirmación de su
vida, la legitimización, en la relación (en la vida - muerte, por lo tanto lucha) con el
“otro”, ya sea con el “padre”, ya sea con aquel que de alguna manera lo desea regresar la las reglas sociales, es decir el blade runner. Para Andrew, en cambio, la legitimidad
sobre su ser humano la tiene que dar el sello democrático de la Institución.
Tal vez, en nuestro entorno social contemporáneo, la legitimación ya no es dada
por la relación directa y personal con el “otro”, como en “Blade runner”, sino por el
proceso de legitimización presentado en “Bicentennialman”. Pero recordemos que el
“yo” sólo se construye y (re)construye, se crea y (re)crea, produce y (re)produce,
siempre dinámico y cambiante y siempre en la piel que nos hace los mismosxxv, en la
relación con el otro. Cuando se impone la necesidad de estar solos (como muestra
Andrew en Bicentennialman), para encontrar paradójicamente a los que son “iguales”, y
no existiendo esta posibilidad, la legitimación por “Decreto Institucional” es imperante.
El “otro” en nuestras vidas, hechas de “soledades acompañadas” ya no es un “otro”
individual, quien legitima un acto, un “otro” a quien se pueda matar o salvar (como el
replicante, que mató al padre y salvó al blade runner), si no la masa inconmensurable,
anónima y monolítica que se esconde detrás de la Institución.
Al final, en “Blade Runner”, la muerte del replicante queda en la noche obscura
de aquello que sólo puede saberse con claridad en la íntima relación directa. De otra
parte, la claridad optimista del salón del Senado de alguna gran superpotencia
mundial, que controla alguna “Liga de las Naciones” futurísticas, le dice a Andrew : “...después de algunos personajes bíblicos, tú eres el ser humano con más años en la
historia de la humanidad”.
Conclusiones
La exploración de la legitimación del ser humano a partir del acercamiento
cualitativo al medio cinematográfico como herramienta de expresión y construcción de
discursos y prácticas sociales, fue el tema principal de este ensayo.
Utilizando elementos de análisis de contenido y análisis de discurso se exploran
los films “Blade Runner” y “Bicentennialman”. Se interpretan fragmentos como
ilustrativos de evaluaciones en las relaciones sociales que implican cambios
epistemológicos en modos y maneras de legitimar al ser humano.
Se asumió la legitimación del ser humano por medio de varios tipos de relación;
a saber; una relación directa con el otro; una relación con el otro en el imaginario social
y una relación con el otro tipificado en la institución legal.
A partir de lo anterior, se entiende que El reto de la psicología en la
contemporaneidad, consiste en determinar, si el profesional de la psicología se vive como un “otro” y cómo asume su posición de otro. El “otro” del quien hablan Freud
(1979a,1979b, 1994a,1994b) y Lacan (1971a, 1980) en “psicoanálisis”, Erikson (1971,
1981)en “psicología del desarrollo”, Bowen(1991)xxvi en “psicología de la familia”,
entre decenas de más que han intuido esta condición necesaria del “otro” en la
formación del ser humano.
El no asumirnos como el “otro” en la relación terapéutica, nos puede convertir en
instrumento monolítico, anónimo, inconmensurable e inerte. Mera teoría o visión
filosófica institucionalizada que generamos y a su vez nos genera. De esta última
forma, no solamente no consideramos al “otro, sino que tampoco nos damos cuenta de
nuestra propia complejidad.
¿Haría falta solamente recordar qué veíamos hace 20 años en el cine? No sé,
seguramente cientos de ensayos podrían escribirse analizando el contenido y los textos
de éstas y otras películas, pero forma parte de un largo camino hermenéutico para
descifrar lo único que de la “realidad” parece quedar, el lenguajexxvii, la interpretación
del mismo.
i Sobre este tema ver los trabajos de David Lyon; Giuliana Bruno “Ramble City: Postmodernism and Blade Runner”,
Bruno and David Harvey “The condiction of Postmodernity”; Gianni Vattimo, “La sociedad transparente” (de algunas
ver referencias).
ii En la primera parte del libro “La investigación cualitativa en psicología”, el autor cubano González Rey, presenta
una recopilación de las formas que el construccionismo ha tomado en la contemporaneidad, siendo una de ellas la
teoría de la complejidad, expresada en el mismo libro por Munné (ver referencias).
iii Ver la recopilación de Sapsford en el libro “Theory and Social Psychology”.
iv Es interesante como aun en los discursos posmodernos continua la dicotomía entre lo que puede ser entendido u
objeto de estudio de la ¨ciencia¨y aquello que puede serlo de la “filosofía”.
v Ver trabajos de Zunker en Carrer Counseling, sobre las tendencias de trabajo en casa (ver referencia).
vi Noticia mostrada por todas las agencias mundiales, donde los mejores médicos de Alemania pagados por los
gobiernos de los 7 países más desarrollados económicamente infructuosamente perdieron la batalla frente a la
muerte de Raisa, esposa del ex-jefe del ex-partido comunista de la ex-URSS.
vii Tomado de la Revista Española “Archipielagos”, en un issue dedicado completramente a Nietzsche, titulada
“Nietzsche entre dos milenios”.
viii Esta nota es tomada del la recolección hecha a cargo por Helí Morales Ascencio en el libro “Escritura y
Psicoanálisis” (ver bibliografía).
ix Me refiero al primer capitulo de Jean-Francois, Lyotard en su libro “La Condicion postmoderna”, el cual se dedica al
tema del saber en las sociedades informatizadas.
x Me refiero a los continuos cambios de acuerdo a las diferentes “décadas” en las cuáles se divide su visión que
concuerdan con diferentes nombres del “sujeto” con el cual se establece la relación. Estos nombres pueden ser:
cliente, paciente, persona.
xi También, aunque no es el punto central de este artículo, sería interesante en terminología legal que se ha
significado en este sentido en nuestras sociedades occidentales sobre lo que se entiendo por emancipación; sería
un interesante issue sobre la construcción de este punto y de que manera repercute la visión y connotación legal que
de alguna manera traspasa, atraviesa y media las relaciones personales. En este sentido en psicología social de
familia, de acuerdo a la visión sistémica se toma entre otros autores a Levinson, sobre el concepto de
“independencia” en las relaciones y según el una necesidad aun en la adultez de una continua interdependencia.
Ver Levinson en Bibliografía.
xii Basta ver como los mayores trabajos en diversos campos de ciencia se dan en ciencia comparada, así nace la
antropología moderna, las corrientes Darwinistas y su influencia de las mismas en las ciencias humanas; hasta los
trabajos de la psicología comparada con Yarkes, Koffka, Wherteimer entre otros.
xiii Uno de las bases más importantes de la ciencia moderna fue la commparación; de esta manera se desarrollaron
la psicología, anatomía, fisiología comparadas, entre otras.
xiv Tal vez el paradigma más cercano en el desarrollo humano se da con Erick Erikson, el cual postula estadios que
se logran a través de crisis pero que se presentan en cierta medida como terminados, completes y totales; la crisis
es solamente un momento para la estabilidad; hasta la espera de la nueva crisis; no así es la visión de las nuevas
corrientes críticas, hasta la teoría del caos, por ejemplo.
xv Ver los trabajos de Levinson, sobre el momento de dejar el nido paterno y las relaciones establecidas al momento
de la Ruptura, donde la diferencia no se toma como una riqueza sino como causa de trauma.
xvi La misma regla que es la ley del Estado.
xvii Lo relacionado con sistemas ver a Von Bertalanffy en la Teoría General de los Sistemas. De manera particular en
lo relacionado a la cibernética importantes son los estudios de Maturana; en cuanto a la percepción los estudios a
partir de la psicología de la Gestalt.
xviii Puede ser leída esta parte como la lucha en la relación terapéutica y lo que significa la muerte en términos
psicoanalíticos, al interior de la misma relación (ver escritura y psicoanálisis, en la cita realizada).
xix Entendido en este contexto como el Estado nacido en lo conocido como modernidad, llamado el Estado moderno.
xx Me refiero a Sigmund Freud, en sus escritos cuando inserta en su visión de la persona el concepto de pulsión de
muerte; este aparece seguidamente al ya existente de pulsión de vida o Eros. Teniendo mayor importancia en los
libros así llamados de la meta psicología como por ejemplo “Mas allá del principio del placer”.
xxi Erick Erikson en sus trabajos sobre la adolescencia y la adultez, explica a través del film “Campo de Fresas” de
Ingrid Bergman, el “deseo” de crear, producir… que surge en la adultez.
xxii Como escribiría Sigmund Freud, realizando la crítica sobre la complejidad de nuestras sociedades; de manera
especial cuando paradigmáticamente escribe en “Psicología de las masas”(1994ª) sobre las instituciones de la
Iglesia y del Ejercito. Sobre el hecho de escritos sobre una lectura de sociedades enfermas existen escritos postlacanianos
en esta dirección, de manera particular señalo a Contri, Giacomo; Aliverti, María; Balerio, Carlo; Colombo,
Raffaella, entre otros (ver referencias de Contri)
xxiii Relación sexual entendida en su sentido más amplio, no solamente como coito.
xxiv El autor existencialista francés, Paul Sartre, escribe sobre la necesidad de la muerte dentro de los días desolados
de la vida, en varias de sus obras.
xxv Se parafrasea el escrito del lingüista holandés Van Dijk, sobre la producción del lenguaje, específicamente en su
libro “Estructuras y funciones del discurso”, que es una serie de conferencias ofrecidas en la UPR – Río Piedras, en
1978.
xxvi Me refiero a Murray Bowen, psicólogo norteamericano especialista en sistema familiar, se puede revisar su libro
“De la Familia al Individuo”.
Referencias
Althusser, L . (1996). Escritos sobre psicoanálisis Freud y Lacan. Cd. de México:
Siglo XXI.
Bergman,I. (Director). (1957) Fresas Silvestres [Película]. Suecia.
Bowen, M. (1991). De la familia al individuo. Buenos Aires: Paidós.
Columbus, C.(1999). Bicentennialman. [Película]. Hollywood: Touchstone.
Contri, G. & al. (1994). La cittá dei malati 1. Milano: SIC.
Contri, G. & al. (1995). La cittá dei malati 2. Milano: SIC.
Darley, J. & al. (1992). Psicología. Cd. de México: Prentice Hall.
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