Terapia de Familia

TERAPIA FAMILIAR

 
Daniel E. Aguilar Aes, PhD
Doctor en Psicología Clínica
Especialista en Pareja y Familia
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EL “OTRO” QUE SOMOS EN LA RELACION TERAPEUTICA. APROXIMACIONES A LA FORMACION DEL CONCEPTO “YO” A PARTIR DE LA RELACION CON UN “TU”.

Daniel Aguilar-Aes, MS

La palabra “yo”, la palabra “tú”, la palabra “crisis” se encuentran en nuestro entorno y son parte de nuestro trabajo diario. Hasta lo que se percibe como “la realidad social” parece ser “presa” de una continua, constante y cambiante “crisis de yoismo” y tanto que se le ha llegado a llamar una “crisis moral” . Pero, ¿a qué nos referimos cuándo hacemos uso de estos vocablos?, ¿cuáles son los pesos específicos otorgados?, ¿cómo es posible reconocer dinámicas al interior de desarrollos relacionales? Desde una visión sistémica abarcamos estos conceptos a partir de la “stress and coping theory” y los aplicamos a la observación de dinámicas repetitivas en el transcurso del así llamado desarrollo del individuo. Para esto se reproponen en esta ponencia fragmentos paradigamáticos de los trabajos de Freud, Erickson y Levinson que, a mi manera de ver, ayudan a redimensionar los conceptos de “yo”, “crisis”, y “otro”; así como importantes trozos de la literatura universal, desde las tragedias griegas a Franz Kafka. Se llega de esta manera a proponer una visión que no solamente tome en cuenta el “otro” sino que hace imprescindible su participación en el juego relacional para la formulación contextual de aquello que podemos llamar “yo”.

“Eine Einführung in die Gesamtwirklichkeit” conocimiento como introducción a la realidad total. Dentro de mi vida personal y profesional esta definición de conocimiento, - en el sentido de forma de conocer - ofrecida por el filósofo alemán J.A. Jungmann, es seguramente no sólo la más sugestiva de las definiciones que han pasado por mis manos, sino aquella me ha llevado a intuir la inconmensurabilidad del “otro” y con ello de "mi mismo”. Aquella que no solamente presenta al “otro” como guía sino el “otro” como posibilidad de embatirme en el duelo sin fin de cambios de significados en esto que se llama vida.

En la parte protocolaria de esta charla debo presentar que la mayor parte de estas intuiciones profesionales compartidas hoy, forman parte de mi historia profesional, iniciada en México, de donde soy licenciado en Psicología Educativa; por lo mismo de algunos años de trabajo en el Centro de Servicios Universitarios, una Non Profit Organization en la que se ofrecía servicios psicológicos a partir de la visión de psicología sistémica concretamente la escuela de Milán con niños que presentaban “problemas” “en” y “de” aprendizaje. Y el servicio era ofrecido por parte de los neolicenciados y profesionales con experiencia. Otro paso importante fue un pequeño periodo de internado en el Centro di Studio di Ricerca sulla Famiglia en Milán Italia, conjuntamente con la Dra. Eugenia Scabini y por último, este tiempo que llevo en Puerto Rico donde he tenido la posibilidad de ofrecer cursos de Psicología Social en la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, por lo que agradezco a la Profesora Carmen Rivera por la apuesta hacia mi persona.

“Eine Einführung in die Gesamtwirklichkeit” . No será el tema central de esta charla directamente el concepto de realidad o de totalidad, sino partiré de un concepto aparentemente secundario en la frase, partiré desde la palabra introducción y es interesante pensar cómo este término denota, evoca,llama, grita, una profundidad, un desconocimiento, una ayuda, el misterio de un mundo nuevo, kuhnianamente la intuición de un paradigma “nuevo”. Y el sentido común, nos llevaría a pensar que puede denotar todas estas cosas en sí y por si ya que denota antes que nada “movimiento”. Introducción denota transe, denota paso o el término que desde un punto de vista sistémico y profesional es más “correcto”, denota <<Crisis>>.

Aquí deseo abrir el primer paréntesis siguiendo los pasos epistemológicos “tradicionales”. La crisis, al interior de este trabajo se entenderá al interior del paradigma de la “Stress and Coping Theory”i . Es decir partiendo de una fuerte herencia compartida entre el neo-estructuralismo y la teoría de sistemas. La crisis, entendida, como aquel momento puntual en las dimensiones espacio temporales que exige, clama, un cambio de las reglas del juego y por lo mismo un cambio al interior de la estructura, que llama a una reorganización del sistema mismo, podríamos parafrasear que clama al “otro”, para ser “sí”, para poder reconocer la existencia, para reconocer que se “es”.

Para ayudar a la introducción de lo que yo entiendo por crisis retomaré una charla presentada por Alfredo Moguel y recopilada en el libro dirigido por Heli Morales “El Laberinto de las Estructuras” publicado por Siglo XXI, donde Moguel a su vez retoma la figura trágica griega de “Teseo”. Los cinco personajes que ayudan a esta charla son Teseo, hijo de Poseidón y de Etra, el padre putativo de Teseo, Egeo y el abuelo de Teseo, Piteo.

Egeo, rey de Atenas, va a consultar el oráculo ya que no ha dado descendencia para que lo sustituya como el futuro rey de Atenas. El oráculo no logra descifrarlo, por eso va a visitar al viejo y sabio Piteo, rey de Trecen, el cual, aun entendiendo el oráculo, no se lo revela a Egeo. Aun mas lo emborracha y desea de esta manera hacer que se case con su hija Etra, sabiendo Piteo que de esa manera podía tener un nieto que se convirtiera en el rey de Atenas y así unificar los reinos (Trecen y Atenas).

En la noche nupcial bajo los efectos del alcohol, Etra no es poseída por Egeo sino por el dios Poseidón, por lo tanto nace un niño de esta relación entre Etra y Poseidón, quién será el futuro rey Teseo. Poco tiempo después del nacimiento de Teseo, Egeo debe regresar a la guerra en la que se encuentra Atenas pero le pide a Etra que eduque a Teseo según “su” alcurnia (la de “él mismo” que ahora también recae en ser la de su hijo) y el abuelo Piteo funge en las relaciones como la Ley, es decir en términos psicoanalíticos aquel que no permite la relación incestuosa, y todo lo que esto en términos psicoanalíticos lleva consigo (recordando la otra famosa tragedia: Edipo, retomada por Sigmund Freud).

Pero ¿qué significa “esta educación” de Teseo?, o lo que es lo mismo ¿cómo Teseo puede conocer?, ¿cómo Teseo puede darse cuenta de entrar a la realidad según la totalidad de sus factores?. Teseo, de joven, desea regresar a Atenas a buscar a su padre y heredar el trono. La “educación”, por llamarle de alguna manera”, primordial y preponderante de Teseo corresponde por parte de la madre y del abuelo en el reconocimiento de quien es Teseo mismo, pero la dificultad de saber “quién se es” corresponde y encaja con la imposibilidad de ver al “padre”.

La primera introducción a un mundo diverso por parte de la madre al hijo corresponderá con la demostración de su propia historia personal, es decir del conjunto dinámico de relaciones que lo constituyen o lo que es lo mismo el dar luz sobre las relaciones que se pueden “sentir” (en el sentido estricto del término) y aquellas que no se pueden “sentir” y por ende “ver”, como es el caso de Teseo con su padre Egeo, al cual no puede ver, ni por ende, sentir.

El mostrarle cosas a Teseo, o que podría traducirse como, el “dejarle ver cosas” forma parte, dentro de una visión como en la que me apoyo, preponderante de la “introducción” aunque no abarca la realidad total y exhaustivamente. Es muy similar, en el campo cibernético, a lo que sucede en nuestros procesadores de textos cuando el cursor del “mouse” se convierte en una mano con un dedo indicador, al momento de querer decir, mostrar, señalar “algo”; el mostrar no necesariamente implica una interiorización, pero no se puede decir que no constituye parte de un primer paso.

Por otra parte, la dinámica de la ley del incesto, es decir, la dinámica de la Ley Edípica, del padre, podría estar resguardada por la imagen misma del abuelo, Piteo; pero en cambio existen algunas señales que Teseo “debe saber” para presentarse frente a su padre en Atenas más adelante; para reconocer al padre.

Por lo mismo, Piteo no puede abarcar la totalidad del padre Egeo (la totalidad de la ley edípica), aunque cumpla funciones de éste (del “padre”). Hay algunas que solamente corresponden y se forman en el imaginario de Teseo y se conforman con la falta de su padre Egeo.

Este imaginario se reconformará; se conforma “en” y sobre todo “con” la relación con su madre. Se podría parafrasear que no se puede mostrar el “padre”, o lo que es lo similar, no se puede mostrar aquello “aquello que se desea ver”ii,con la regla sino con la dinámica histórica del padre mismo. O lo que es similar aquello por y en el cual el padre mismo quiera ser reconocido y mostrado.

Surge una pregunta necesaria a este punto ¿qué es lo que el padre desea?, de ser Teseo cada uno de nosotros, ¿qué se nos pide conocer? (en el campo cognoscitivo como dinámica; en el campo pedagógico como contenido; en el campo epistemológico como método o hermenéutico como interpretativo) sea cual sea nuestro punto visual, la dinámica puede ser análogamente similar, aunque no la misma… se podría responder con la imagen misma de esta tragedia, que se le conozca y que se le busque; que se le reconozca y que se le piense; que se le profundice y que se le internalice; que se sea uno con él y a la vez diversamente “otro”. Que se le pueda ver aun no estando en la continuidad sanguínea y actual de Teseo (recordando que Egeo no es su padre biológico).

“Eine Einführung in die Gesamtwirklichkeit”, desde esta visión, la introducción, pasa solamente a través de un tercero, como es planteado desde el psicoanálisis clásico hasta hoy (y solamente aparentemente refutado por la “teoría”, “aparentemente” victoriosa, de la cultura anglosajona del “self made man”), que una dinámica se de a través de un tercero no plantea exclusivamente un punto en el tiempo sin continuidad en el mismo, sino que plantea antes que nada una dinámica.

Como NOTA BENE, quisiera anotar que es a este nivel donde se intuye de alguna manera la enigmaticidad de la realidad, la cual se ve constituida por pasos inconmensurables y eternos de tiempos y de espacios. Esto es lo que hace trágica la tragedia y no solamente dramática (drama etimológicamente es el diálogo) en cambio el término tragedia evoca un diálogo interrumpido y por lo mismo un “yo interrumpido”, una “historia de vida que se interrumpe”, la vida del hombre queda , entonces, a merced de lo que no puede conocer, es decir, en términos relacionales, de aquello que nadie puede mostrarle. La vida del hombre se convierte, como en las tragedias griegas en un juego de los dioses con los hombres; a los cuales se les mata como moscas. La tragedia griega nace de la intuición de la incapacidad del diálogo con los dioses por parte de los hombres. Porque con ellos no se puede hablar y se ha dejado de hablar con los humanos, como recuerda el diálogo del “Fedón” de Platón. Por lo mismo se hace urgente un “padre” y una “madre” que te puedan hacer entrar a conocer “le” y por ende en la dinámica “me”iii.

Pero aquí se da paso aun giro en la charla, y se introduce una nueva pregunta, ¿cómo es posible introducir?, o lo que podría ser igual, ¿cómo se puede interpretar, o discernir el método, o a la eriksoniana, cómo se puede generar?, o ¿quién podría PRETENDER introducir?, a nosotros que vivimos como dice Cesare Pavese en el “Oficio de Vivir”: “nosotros que conocemos nuestras propias mentiras y las de los demás”. Para eso me sirve regresar de nuevo a Teseo, la “pretensión” de Etra solamente es verosimil porque obedece, es decir, reconoce bueno para ella y para su hijoiv en la circunstancia de la guerra las palabras del “padre”. El padre, aparentemente, sólo le pide una cosa, le pide que cuide a Teseo y que lo eduque según “su” alcurnia, es decir, que le haga reconocer quién es; quién es en relación con su importante “padre”.

En este punto introduzco las ideas de ese importante psicólogo norteamericano, D. Levinson, quien reclama que para esta introducción a una realidad nueva preponderantemente son necesarios tres puntos:

1. tener un sueño

2. realizar relaciones adultas de “amor” (serán retomadas al final)

3. un “otro” que te introduzca y sea similar a ti y similar al mundo a donde te quiere introducir.

La paradoja del tercer punto nos lleva de nuevo a la tragedia griega, ¿es la madre aquella que puede introducir a Teseo al mundo del conocimiento proprio?… del conocimiento, es decir, de la conformación de su yo, de su ser. El “sentido común” nos llevaría a la desolación al pensar que la posibilidad para la introducción se da solamente por alguien tan ajeno y tan cercano a la vez… pero en lugar de subrayar este punto deseo subrayar que a lo que se tiene que introducir es a la relación con el “padre”, y para esto los esfuerzos de la psicología terapéutica norteamericana, muchas veces en su exacerbado pragmatismo, ha reducido el introducir, a los sencillos pasos Carkuffianos de la empatíav.

Se necesita alguien que muestre al “padre”, no alguien que actúe. No se necesita alguien que conozca algún método, por más inteligente que este parezca. Parafraseo al más importante escritor judio-checo Franz Kaffka cuando señala “necesitamos milagros, no instrucciones para el uso”. Lo dice él, uno de los más insignes agnósticos de la contemporaneidad. En su agnosticismo reclama la posibilidad de que alguien nos pueda introducir al esplendor de la verdad, al esplendor de la belleza, es decir, al esplendor de aquello que nos conforma en cuanto es relación con “otro”.

Pero de nuevo surge esta pregunta ¿quién pude osar mostrar algo en este momento histórico en el que, - pensando en Nietzsche (el tercer y victorioso Padre de la sospecha) - , “no existen ya verdades sino solamente interpretaciones”?, ¿quién nos puede mostrar o cómo podemos osar mostrar algo “bueno”?…

Para eso retomo el personaje de Don Fernando de la obra teatral el Miguel Mañara del Premio Nobel de literatura polaco Oscar Milosz. Don Miguel es el hidalgo español, guapo, arrogante y seductor que ha logrado hacer todas las mayores “proezas” y “bajezas” posibles; y queda literalmente aburrido hasta de los más elevados y profundos “pecados”. En un diálogo con sus amigos mientras lo vitoreaban, en la escena primera, al oír sus peripecias con mujeres y en batallas, Don Miguel se descubre ante ellos y descubriéndose queda expuesta, en la sala de fiestas, la falta de drama de la vida de Miguel. La falta de drama que puede ser traducida como la falta de diálogo con alguien, la falta de diálogo con otro.

En ese momento de la obra, Don Fernando, amigo de Don Miguel y del padre de Don Miguel, - de nuevo aparece la imagen freudiana del “padre”- , invita a Miguel a la misa de una parroquia de la ciudad, pero no para cambiar sus costumbres “ético – morales” sino para que encuentre a Jerónima, la mujer más bella del pueblo.

Es una obra bellísima, ambientada en el máximo de la potencialidad española el siglo XVI, antes de que Francia le quitara este puesto. Don Miguel, “el Don Juan español”, es prendado por los diálogos entre él y Jerónima. El reducido papel de Don Fernando, similar a Don Miguel aun en su vejez, tanto que era uno que había antes coreado sus victorias y hazañas; pero al mismo tiempo, paradójicamente, similar al “padre” de Don Miguel, tanto que lo puede ver como un hijo. Don Fernando le descubre y le muestra a Don Miguel, en el entorno de la realidad social otro factor, el factor llamado: Jerónima. Es decir de “aquello que se busca”, aquello donde se pueden canalizar los ímpetus, los demonios (como diría Dostoyevski) o la fuerza libidinal como diría Freud.

Entonces, no es el discurso el que hace profundizar el ser, - el discurso moral o leído en nuestros términos, las instrucciones terapéuticas -, sino el ser capaces de mostrar la intuición de un esplendor de belleza, y la introducción por parte de alguien, sea Etra o sea Don Fernando, similares al padre, similares al hijo. Solamente a partir de esta intuición renace y se recompone la idea misma del “otro” y con ella la idea misma del “mi” y del “yo” para seguir los pasos de George Mead, en la conformación cronológica del self.

Sólo a partir de estos puntos el “lugar ajeno”, o sea el “lugar prometido”, aquel donde nuestra relación terapéutica debe arribar es inicialmente conformado y sustentado en cuanto es un lugar, una orilla en donde “no estoy o no estamos aun”. Se puede a partir de procesos dinámicos decir que esta relación es, también, “mía”. Y esto, precisamente constituye un factor, que puede ser vivido como riesgoso para nosotros, como terapeutas, el que se esculpa y se transforme “mi” rostro. Al mismo tiempo que la relación transforma y esculpe el mío y con el tiempovi presupone la posibilidad de decir “tú” a la persona con la cual conformamos un sistema terapéutico, decir “nuestro” en cuanto sistema, “yo” en cuanto a parte de la relación.

Termino con dos frases que implicando esta dimensión de movimiento, implican a su vez la tarea, una de ellas es la frase que dice Freud en su viaje a una importante Universidad norteamericana. Cuando preguntándole ¿qué hace a un adulto “adulto”? Freud responde lacónicamente, “amar y trabajar” ; y retomando la idea misma del líbido no narcisista se ama a alguien que se “reconoce”, aun con rasgos similares, pero no narcisisticamentevii. Es decir amar en cuanto representa la posibilidad no de reflejar aquello que ya conozco o creo conocer (que es el corazón del narciso, es decir “mi imagen”) sino amar en cuanto logra contribuir al “desvelarme” a mí mismo quien soy. Aquello que se encuentra en el corazón del laberinto de Minosviii.

Y el otro es un antiguo relato indú, de un hombre que llega al lugar de los dioses y le preguntan antes de entrar, “¿quién eres?”, y él responde “yo”, y dice el cuento que no sólo no lo dejaron entrar sino que lo mandaron de nuevo a la tierra, es decir al lugar de la purificación en la concepción indú, en cuanto no es un lugar habitado por dioses. Después de un tiempo regreso al paraíso de los dioses y una voz preguntó quien eres? Y volvió a responder “yo” y sucedió lo mismo; hasta que por tercera vez volvió después de tiempo al paraíso y la misma voz, realizó la misma pregunta ¿quién eres? y el respondió “Tú” y en ese momento lo dejaron entrar, inició el momento de entrar al paraíso.

El poder decir “Tú” parafraseando la anterior frase de Freud me parece que es la correspondencia al trabajo o mejor dicho nuestra tarea, es decir el tener la posibilidad de decir “yo”.

 

 

i Teoría tomada de la presentación de la Doctora Eugenia Scabini en el libro citado en las referencias.
ii La Veritas de los latinos.
iii Algo similar a la intuición de Pedro Almodovar en la película “All about my mother”, donde el joven
protagonista desea a toda costa conocer al “padre”, por “bueno” o “malo”, “sano” o “enfermo” “bien encaminado”
o “desviado” que el padre sea, tanto que existen en su diálogo la siguiente frase: “…nadie puede quitarle el
derecho a otro de conocer a su proprio padre…”
iv De hecho será el futuro Rey.
v Reduciendo la palabra misma usada por primera vez por la judía Edith Stein, como señala Carol Davis, en el
artículo “What Is Empaty…?” (ver referencias).
vi aquí ya no enemigo como lo era en las tragedias griegas donde el tiempo, Crónos, es aquel que se come a
sus hijos despiadadamente
vii Recuerdo a Baudrillard en “América”, su puntualización por el mal uso del término narcisista en la
contemporaneidad, en cuanto exagerado (ver referencias).
viii Como anota el relato griego del Minotauro, el cual vivía en el laberinto construido en la isla de Minos.

 

Referencias

Almodovar, P. (Director) All about my mother [Película] España: El Deseo

Baudrillard, J (1987) América. Barcelona: Anagrama.

Davis, C. (1990) What Is Empaty, and Can Empaty Be Taught? Physical Therapy, 70 (11) 707-714

Erikson, E. (1981) La adultez Cd. de México: Fondo de Cultura Económica.

Jungmann, J. en Giussani, L. (1991) Educar es un riesgo. Madrid: Encuentro.

Levinson, D. (1978) The Seasons of a Man’s Life. New York: Knopf.

Mead, G. (1972) Espíritu, persona y sociedad. Buenos Aires: Paidós.

Milosz, O. (1993) El Miguel Mañara. Madrid: Encuentro.

Moguel, A. en Morales-Ascencio, H. (1997) El laberinto de las estructuras. Cd. de México: Siglo XXI

Pavese, C. (1990) El oficio de vivir. Cd. de México: Seix Barral.

 

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Terapia Familiar 2013 Last Modified: December 22, 2013.

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